lunes, 16 de julio de 2012

Emilia ferreiro, diálogos docentes

¿Cómo es posible que teniendo tan cerca a una investigadora en el aprendizaje de la lectura y la escritura, la hayamos dejado pasar casi 30 años sin hacerle caso?
Emilia Ferreiro, nos da cátedras con cada una de sus intervenciones, sobre cómo los niños construyen sus escrituras, cómo adquieren los sistemas de escritura y poco convencidos estamos de sus razones.

Dejar que alguien de su talante, explore nuestro contexto, con nuestros alumnos en las condiciones en las que está la escuela mexicana y aún así obtenga resultados fantásticos, es verdaderamente algo innombrable. ¿porqué los maestros mexicanos y quienes nos actualizan y forman, evaden esa ralidad y esa posible solución a los problemas académicos y de enseñanza en nuestras aulas?

Las conferencias de Emilia Ferreiro, hablan siempre de la gran oportunidad que tienen nuestros alumnos de aprender a leer y a escribir, dentro de parámetros accesibles y con opciones de funcionalidad, si dejamos que a partir de actividades familiares y cotidianas los alumnos vayan aprendiendo acerca de la cultura escrita, de la escritura en sí misma y sobre todo del sistema de escritura. Lejos de proceder a la infinidad de planas de letras o de ejercicios musculares, nuestros alumnos tienen el derecho de reconocer para qué  y para quién escriben, hacerlo con un proceso que respete los modelos que se le muestran, las oportunidades de probar a equivocarse, y de darse cuenta que lo que se escribe permite recordarlo en otro momento, siempre y cuando existan las condiciones para ello.

Emilia Ferreiro y algunas de sus colaboradoras y seguidoras, nos dan muchos elementos para cambiar de una vez y para siempre, las formas que hasta ahora tenemos para enseñar la lectura y la escritura y sin embargo, muchas seguimos perdidas en el mar de la cotidianidad.

Tomando en cuenta a Delia Lerner, a Miriam Nemirovsky y a la propia Emilia Ferreiro, este año mis alumnos avanzaron en sus concepciones, trabajando solamente con actividades de acercamiento a ese obejto de saber que es la lectura y la escritura, como resultado 4 de mis alumnos son lectores conevncionales y escritores de nivel alfabético, 12 pasaron de ser presilábicos a ser silábicos y 3 aún están en presilábicos, todos con grafías convencionales y control en la cantidad de éstas.

Es por ello que me pregunto, ¿qué pasaría si todos los educadores, tratasemos de involucrar a nuestros alumnos en tareas de acercamiento a la lectura y la escritura, bajo esas premisas? Tal vez tendríamos generaciones de ciudadanos más curiosos y deseosos de aprender, de producir y de degustar la escuela y sus producciones.

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