Muñozal_diálogos
Diálogos de preescolar
La
lectura que nos ofrece el diplomado acerca de cómo se constituyó el Pep 2004,
nos ofrece un panorama muy disperso, respecto de lo que algunas educadoras
opinan sobre el trabajo en el aula prescolar, por lo que me parece conveniente que
se haya llevado a cabo esa consulta nacional en la que se vertieron dichas
opiniones y sugerencias.
Algunas
de sus aportaciones corresponden en alguna etapa de mi vida a lo que yo pienso
y se, otras me resultan ajenas y otras más enajenantes, sin embargo conocer
todas ellas me parece sugerente y completa una relación básica sobre lo que
hemos llegado a desestimar cuando nos envolvemos de la rutina en el trabajo
educativo.
La
educación prescolar, como bien expresan algunos debe ser renovada constantemente,
ya que se descubren cosas importantes sobre la forma en la que aprenden los
niños, la forma en la que es mejor darles las oportunidades de aprendizaje para
que en realidad se transformen y modifiquen los pensamientos y el conocimiento
de los alumnos.
Darnos
cuenta de que el contexto es importante para el desempeño en el aula, requiere
de una sensibilidad mayor por parte delos profesores quienes a veces nos
intimidamos cuando los padres de familia intervienen al interior del aula.
La
participación de los padres de familia en el aula, debe ser la parte medular de
el cambio de actitud en mi persona, porque de ello dependen que consideren el
aprendizaje de otra forma, no como se está acostumbrado, así ellos entenderán
nuestras formas de actuar, aplicarán lo que se propone en sus casas para
reforzar los aprendizajes y participarán con las tareas diferentes, no más
planas sin sentido, no más algoritmos antes de que el niño cuente bien y tenga
los principios del conteo establecidos en su mecanismo de resolución de
problemas, es importante que los padres lo sepan para que no nos fuercen a
utilizarlos sin una fundamentación saludable y certera, para ello hay que
compartirles de nuestras capacitaciones.
Nuestra
actividad mediadora debe fungir en todo momento para que los alumnos sean ellos
quienes movilicen sus saberes y que se responsabilicen de sus aprendizajes, no
es posible que los sigamos convirtiendo en personas que solo pretenden
conseguir lo que desean ser beneficiados de lo que otros saben, sino que ellos
sean sus propios constructores de conocimientos, que los expongan ante sus
pares y que observen las opciones de ser o no aceptados en sus plantamientos.
Por
otra parte lo que me encantaría es que el aula no tuviese fronteras pero ya ven
ahora con el clima de violencia necesariamente debemos retraernos a la propia
superficie de la escuela. Esperemos que esto tenga otro final.
Al
igual que las personas que comentan en el texto, yo me considero una persona
abierta al cambio, aunque reconozco que por mi edad y experiencia en el trabajo
docente, hay ya muchas cosas arraigadas, pero espero caigan bajo el peso de las
teorías que están apuntalando nuestros nuevos programas.
La participación de todos, directivos, padres de Familia, Educadores y Especialistas, considerados en su momento, reflejan como bien señalas, la cercanía o lejanía a nuestros sentimientos, si bien participamos en ese momento o no, hoy nos encontramos en el diálogo o reencuentro con el ser y deber ser de la Educadora y Educador en ese rol de vincular teoría y práctica para evidenciar en nuvo ser docente.
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